La tampografía se aplica en pequeños artículos (mecheros, bolígrafos, calculadoras, etc). Tiene una durabilidad limitada, ya que la simple frotación desgasta y acaba borrando el marcaje aplicado con esta técnica.
Es una de las técnicas más usadas para impresión sobre superficies pequeñas y, especialmente, para aquellas superficies no lisas y que suponen cierta dificultad. Es el único sistema que permite imprimir adaptándose a las superficies irregulares.